La Escritura Como Ejercicio Terapeutico

Con frecuencia pensamos que escribir es un arte propio de cierta élite privilegiada con talentos sobrenaturales, que al enfrentarse a un papel o a una pantalla de computador, le fluyen maravillas en las letras porque simplemente nacieron así… GENIOS. Mas no nos detenemos a pensar que todo el tiempo estamos escribiendo. Si. Lo hacemos en nuestra mente. Nuestra cabeza rara vez se detiene y entra en silencio. Somos testigos de una narrativa interna permanente y si la invitásemos a salir a través de la escritura, nos sorprenderíamos de cuánta genialidad habita en nuestras cabezas todos los días, todo el tiempo mientras habitamos este planeta.

Esta narrativa no solo refleja nuestros pensamientos en una forma lineal. Realmente es el diálogo constante entre todos los personajes que nos habitan. Solo que mientras esta conversación está a nivel del pensamiento, difícilmente podemos ver la interacción entre todos ellos.

Es por esto que en mi experiencia, me he sorprendido que no solo hablar con nuestras partes internas (ejercicios propios de la terapia Gestalt) es positivo, sino que también poner este torrente de ideas en la escritura, puede resultar en un ejercicio interesante en donde nos podemos dar cuenta qué dilemas, emociones e incluso soluciones, quiere develar nuestra más profunda psique.

Para esto no es necesario pensar lo que se va a escribir. Simplemente animarse a tomar el lapiz o la computadora, y dejar salir todas las palabras y frases sin pensar. Eventualmente es válido leer lo que se ha escrito, pero eso sí; no para borrarlo sino para intentar hacerle preguntas a ese personaje que ahí se ha expresado, tales como: ¿qué quisieras que pasara?,  ¿qué necesitarías para no sentirte así?, o simplemente, ¿cómo quisieras sentirte?. Nos sorprenderíamos al ver la capacidad que tenemos de inconscientemente ser nuestro propio consejero y más sabio y honesto terapeuta.

Llenita de Amor

Puede que más que un artículo, esto parezca un poema… o una narración de una experiencia propia… no lo sé, pero hoy amanecí con el corazón llenito de amor y con ganas de compartirlo con todos.

Dicen que la vida es dura. Yo no solo estoy de acuerdo con eso sino que además pienso que es hasta cómica. O por lo menos a mi me gusta mucho aquellos días en los que la presencio como contemplando el pasar de la gente y los carros frente a mi casa sentada en una mecedora en el jardín.

Sentarme a presenciar los encuentros y desencuentros de tantas almas… algunas en eventos mágicos, otras en unos muy, muy dolorosos. Ambos, me tocan los límites de la existencia.

A veces me siento a presenciar mis propios desencuentros. Y cuando eso pasa, siento mis tropiezos, mis caídas, las presencio, las vivo, en carne propia. Me frustro, me condeno, me lleno de desesperanza, ira… Me canso de respirar.

Pero es ahí, justo cuando estoy en el piso, que me doy cuenta que no tengo más remedio que reír. Que no tengo más opción que abrazarme y recordarme que siempre está el olor de las flores, la risa de mi gente, la posibilidad de abrazarme el corazón y levantarme de la cama con el corazón llenito de amor, tenerme compasión, tenerme paciencia, recordarme que soy fuente inagotable de luz y amor y gozarme en otras fuentes de amor que hay a mi alrededor… todas aquellas almas que contemplo pasar por frente a mi jardín… además… del dolor y mi proceso, me puedo ocupar otro día!

Al menos por hoy, se que desde aquí, la vida se respira más lindo!…. esperando la próxima ola para recordar de nuevo, que la verdadera vida está aquí, ahora. En ninguna otra parte. Y que no la voy a presenciar en un futuro, sino aquí frente a ti, mirándonos y reconociéndonos.

¡Feliz Fin de Semana!

“Aprender a estar solo”

Existe un tema que ha estado rondando en mi cabeza desde hace varios días. Incluso anoche, lo discutía con mi querida amiga (también psicóloga) que vive en Chile, y nos sorprendió que compartíamos puntos de vista similares al respecto.

Hoy, mientras me tomaba mi café y revisaba varios videos y artículos de interés popular, me encontré con un video (cuyo link comparto al final de esta publicación) con un análisis muy interesante sobre la sensación de soledad y alienación que invade al mundo.  El contenido de esta Ted Talk realmente refleja lo que mi amiga de Chile y yo veníamos discutiendo desde anoche: la soledad se ha convertido en un paradigma de independencia, fortaleza y éxito en nuestra cultura.

Ahora, aclaro: con esto no quiero decir que el apego a las personas y situaciones o relaciones dependientes y de maltrato, sean válidas o positivas. No quiero decir que el darse la oportunidad de, en algunos momentos de la vida, estar solo y tener momentos de introspección no sea positivo o válido. Solo que veo a muchas personas luchar internamente contra su deseo de conexión, de establecer vínculos, de dar y recibir afecto, reconociéndolo como una señal de debilidad e inmadurez; cuando en verdad es a penas natural y maravilloso tener este deseo en tanto no somos seres aislados; somos parte de un todo y necesitamos establecer relaciones y vínculos de cooperación para sobrevivir como especie.

En últimas, a lo que llegamos mi amiga y yo anoche fue: aceptar que extrañamos a quienes ya no están con nosotros, es natural y humano. Pensar y anhelar pasar tiempo con los demás, tener pareja, formar una familia, conocer nuevos amigos, responder a una sonrisa anónima… son señales tan naturales y hermosas, que no tenemos por qué negarnos ni a nosotros ni a los demás. Pero también está bueno reconocer aquellos momentos en donde nuestro Ser nos pide silencio, aislamiento y un viaje hacia dentro para explorar y  sanar ciertas vivencias. No obstante, este viaje hacia dentro no puede convertirse en nuestra cárcel y creernos que en verdad somos seres desconectados.

(Para subtítulos en español, buscar en la configuración de YouTube en tu navegador la opción de subtítulos en español).

El Sagrado Derecho a Cometer Errores

Siguiendo las señales que me muestran en estos días, hoy amanecí con la intuición de escribir sobre lo que llamo “el sagrado derecho a cometer errores”.

Con frecuencia, desde nuestras “buenas intenciones” sentimos la necesidad de ayudar a los demás. Acudir a ellos y tratar de sanarles o acompañarles a superar sus obstáculos, a sentirse más  acompañados, menos frustrados, etc.  Señalo entre comillas las “buenas intenciones” dado que en muchas de estas ocasiones, las personas a las que consideramos como “necesitadas” en realidad no están pidiendo nuestra ayuda.

Es así como desde nuestro ego, pensamos que somos buenos, compasivos y misericordiosos al ir y ofrecer nuestra ayuda y arreglarle la vida a los demás; cuando en realidad estamos siendo invasivos, pues nadie nos ha pedido la ayuda.

No digo que siempre sea esto cierto. Realmente está en nuestra intuición y en la relación que tengamos con la persona en cuestión, el reconocer si realmente aquella persona necesita nuestra ayuda y hasta qué punto debemos intervenir, y hasta qué punto realmente se trata de nuestro ego queriendo validarnos y buscar algún pretexto para seguir aferrándonos a personas, relaciones o situaciones a las que ya es hora de dejar ir.

Por eso, la próxima vez que sientas la necesidad, el impulso de saltar a socorrer a alguien que ya no está (o nunca ha estado) en tu vida, pregúntate:

Es mi intervención lo que realmente  me está pidiendo esta persona?, Hasta qué punto se trata de su necesidad y no de mi sensación de angustia si no intervengo?, Hasta donde le estoy permitiendo a aquella persona hacerse responsable de su realidad y pedir ayuda? – si intervengo, no estaría quitándole este derecho?

Conectarnos con nuestra verdadera voz, nuestra intuición, nos permitirá poco a poco ir reconociendo qué es realmente lo que necesitamos hacer (o dejar de hacer).

¿Hasta qué punto puedo aceptar que dejar ir es un acto de amor mil veces más grande que invadir al otro ofreciendo mi ayuda?

LAS 7 ETAPAS DE LA MUJER

Hermoso articulo y muy descriptivo de las etapas de vida de la mujer! Alimento para todos y todas!

TERESA RODRÍGUEZ

MaxineNoel-Blessing

La Mujer Bisonte Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la Autorrealización. Entre los Lakota es conocido como “El Camino de la Belleza” y es un ritual sagrado que dura toda la vida.

1. El camino de la hija.

Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.

2. El camino de la mujer.

Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus…

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QUÉ ES EL MIEDO?


Qué es el miedo? – cuando esucho esta palabra, qué viene a mi mente? Con qué relaciono el miedo?

El miedo tiene que ver con la supervivencia, con lo instintual.

En la actualidad se habla del miedo como el enemigo, casi condenándolo. Evitamos entrar en contacto con este y nos sumimos en una lucha interna agotadora. Pero la realidad es que el miedo es una reacción instintiva que como especie tenemos para poder detectar amenazas del entorno y así huir o defendernos para protegernos. 

Si no me permito sentir el miedo, corro el riesgo de no detectar lo amenazante a mi alrededor y ser lastimado. Es así como resaltamos la importancia de empezar a diferenciar entre el MIEDO y el TEMOR.  

El MIEDO es una emoción sana, que está en nuestro cuerpo y que es una herramienta para protegernos y sobrevivir.  Necesitamos empezar a conciliarnos con este concepto de nuevo, aceptarlo y darle cabida en nuestra vida.

 Cuántas veces no hemos dejado entrar a nuestra vida, personas y situaciones nocivas?, cuántas veces no pusimos límites ignorando la sana voz interior de nuestro miedo y no reaccionamos a tiempo? 

El miedo en su versión saludable se convierte en PRUDENCIA. Cuando integramos el miedo podemos despertar nuestra capacidad de discernir, “olfatear” el peligro real y no la paranoia en la que nos sumergimos por el temor. Con la prudencia podemos decidir protegernos y huir o abrirnos y dejar entrar. 

Ahora, cual sería entonces la versión disfuncional del miedo?… Esta es el TEMOR. Cuando no reconocemos nuestros miedos y les damos la espalda, este se convierte en temor. Se torna en un peso paralizante, en un pánico que se interpone entre nosotros y quienes queremos ser.  

Estas emociones están en nuestro cuerpo y se condensan o fluyen a través de la energía del primer centro energético – chakra raiz o capacidad de confianza básica. 

Este centro energético se ubica a la base de la columna. Se abre hacia abajo en la zona del perineo, absorbiendo energía de la tierra. Es así como el conectarnos con nuestros miedos, la prudencia, el coraje y otras emociones primales, tiene que ver con los ejercicios que realicemos para conectarnos con la tierra, con nuestras raices.