El Cuerpo que Habitamos: Mundos que Creamos y Mundos que Cerramos

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A través de nuetro cuerpo podemos cerrar mundos o abrirlos. Los mundos y las nuevas realidades que queremos crear no están afuera… están en nuestro cuerpo y es allí donde cerramos o nos damos la oportunidad de crearlas para vivir más plenamente.

Para comenzar, me gustaría invitarte a que te hicieras las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es tu cuerpo?
  • ¿Quién es?
  • ¿Le has preguntado qué quiere?
  • ¿Qué piensa tu cuerpo de ti?

Estas preguntas nos hablan un poco de cómo está tu relación con tu propio cuerpo. Qué tanto lo escuchas, qué tanto le reconoces su esfuerzo de sostenerte, de ayudarte, de permitirte sentir, pensar, hacer, abrazar…

Nuestro cuerpo es más que un contenedor de órganos, es más que un sistema que hace catabolismo y anabolismo y sirve para más que sostener tu cabeza, llevarte a donde quieras, para hablar, para dormir, comer, etc. Es más que la casa donde habitas.

Vivimos en una cultura que ha privilegiado al pensamiento racional cientificista; en donde validamos todo aquello que podemos medir, cuantificar y comprobar a través de los sentidos. Le otorgamos valores de verdad a todo aquellos fenómenos y situaciones que pueden ser validadas a través de los estándares científicos. Esto nos ha llevado, entre otros factores, a desconocer al cuerpo como un contenedor y creador de experiencias y sentido de vida. Pensar que el cuerpo puede contener y generar experiencias de vida en sí mismo, que no sean explicables y medibles a través de la medicina y la ciencia tradicional, es una idea que puede sonar ilógico y hasta con cierto tinte de “esotérico”; llegando a generar escepticismo hacia ella. Todo aquello que se enmarque en lo subjetivo, tendemos a descartarlo por carecer de validez científica, pero la realidad es que lo que sentimos  (la sensación de vacío, la falta de sentido, entre otras cosas), no dejan de ser reales por el simple hecho que no las podamos cuantificar o validar.

Hemos crecido en una cultura que nos ha llevado a desconectarnos del cuerpo en el que nacemos; creyendo que nuestro “Ser” está metido en la cabeza y que es el resultado de procesos neuro-fisiológicos del sistema nervioso, y que es ahí, en nuestro cerebro, que se genera y que somos el resultado de nuestros pensamientos, ideas y estados emocionales. Vivimos en una cultura altamente racional a tal punto que hemos crecido para creernos que somos lo que pensamos. Creemos que la realidad externa es como la ve nuestra mente.

Para ayudarnos a comprender mejor la relación que instintivamente tenemos con nuestro cuerpo, la Psicología Transpersonal, se ha dedicado a investigar y a recuperar saberes ancestrales sobre nuestro cuerpo para integrarlos en metodologías, enfoques y técnicas terapéuticas que nos permitan sanar y abrirnos hacia una vida más plena y feliz. Este trabajo de la Psicología Transpersonal, ha descubierto que iniciar un viaje de exploración interior a través del cuerpo, nos permite entrar en nuestra propia historia y desde esta, generar transformaciones a niveles muy profundos.

Para entender esta relación  entre el cuerpo y quienes somos, miremos más específicamente lo siguiente: observa en tu caso, qué movimientos, comportamientos o gestos te cuestan más trabajo hacer en tu diario vivir?. Detente un momento y analiza cómo estos movimientos o gestos que sientes se te dificultan, están ligados a pensamientos y creencias que tienes sobre ti mismo y los demás. Así mismo, de pronto incluso puedes llegar a observar que aquellos movimientos y pensamientos hace que afloren ciertas emociones incómodas también.  Hasta este punto, podemos ver cómo aquello que sentimos que nos cuesta trabajo expresar y/o hacer en la vida, está ligado a una emoción – pensamiento – movimiento  que tenemos bloqueado en el cuerpo. Es por ello que desde nuestro enfoque, recuperamos el saber sobre nuestro cuerpo para abrir mundos y posibilidades de acción en nuestra vida, de los cuales hasta ahora nos hemos privado de desplegar.

Abrazar, sonreír a carcajadas, caminar sensualmente, gozarnos y cantar en un concierto, bailar toda la noche, inspirarnos a salir al mundo a poner en práctica nuestros locos proyectos y defender lo que creemos, ayudar al otro, pedir ayuda; son todos ejemplos de comportamientos que muchas veces no nos atrevemos a hacer porque no sabemos cómo y la verdad es que nuestro cuerpo sí lo sabe y no le damos la oportunidad. La Danza Primal nos permite aprender a hacer estas cosas, que sentimos que nos cuestan en la vida:  sacar la versión más valiente, más cariñosa, más compasiva, más pacífica, más creativa, más guerrera, más sabia, más sensual, etc., de nosotros mismos.

Pensemos en por ejemplo María*, quien se considera una mujer tímida y que le cuesta trabajo socializar, emprender y hablar en público. María quisiera cambiar esto de ella misma; poder sentirse más segura, ser más extrovertida y confiar más en ella misma para iniciar su propio negocio e independizarse profesionalmente. Cuando Maria se observa a ella misma, se da cuenta que camina con hombros caídos, la mirada baja con pasos suaves. Al trabajar con ella desde la sabiduría de su propio cuerpo, exploramos a través de la Danza Primal, la posibilidad de reconectarse con su capacidad de ser más extrovertida, sentirse más segura y confiada en sí misma, desde su propio cuerpo, pudiendo además acceder a estados emocionales y contenidos de los cuales se dio cuenta necesitaba sanar y procesar para poder conectarse con esa versión más independiente y segura de sí misma.

En ocasiones escucho a las personas hablar de sí mismas, como seres con limitaciones en talentos: “yo no nací para bailar”, “soy muy torpe para inventar o diseñar cosas”. Cuando en realidad no es que nacieron sin habilidades para ello, sino que tienen ciertas creencias o paradigmas creados en su mente, que no les han permitido acceder a estas habilidades en su cuerpo, reconocerlas y apropiarse de ellas.

En este orden de ideas, a través de nuetro cuerpo podemos cerrar mundos o abrirlos. Los mundos y las nuevas realidades que queremos crear no están afuera… están en nuestro cuerpo y es allí donde cerramos o nos damos la oportunidad de crearlas para vivir más plenamente.

*Los nombres reales son protegidos por confidencialidad.

 

 

2 thoughts on “El Cuerpo que Habitamos: Mundos que Creamos y Mundos que Cerramos

  1. en realidad siento que el solo hecho de atreverme a hacer cosas que siempre habia querido pero que no encontraba la manera de lograrlas brotaron de mi interior,,de mi escencia,,senti que me deje llevar poe mi yo interior y me deshice de mis miedos,,,hoy siento que he ganado una gran batalla ,,solo escuchando desde mi escencia lo que mi espiritu me gritaba que hiciera¡¡¡¡

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    1. Qué linda historia Gloria!.. totalmente de acuerdo con lo que dices. Empezar a escuchar nuestra voz interior es parte de la sabiduría ancestral que heredamos. Qué lindo eso de escuchar tu esencia, porque a pesar de lo que vivamos a lo largo de nuestra vida, nuestra verdadera esencia, nuestro Ser auténtico, nunca muere y aprovecha momentos para gritar y reclamar que lo sigamos. Mucha fuerza y mucha luz. Te mando un gran abrazo!

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