¿Cuál es la brecha entre tú y tus sueños?

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¿En ocasiones te encuentras a ti mismo fantaseando con aquel proyecto o sueño que siempre quisiste hacer y que nunca lograste?… si es así, continúa leyendo porque esto te puede servir:

Por estos días me ha llamado la atención cuántos sueños no realizados he escuchado, cuántos anhelos y metas no cumplidas hay allí afuera en el mundo. Es por esto que decidí escribir un poco sobre este tema hoy viernes. Para que si te animas a ponerlo en práctica después de leerlo, puedas iniciar este mismo lunes!.

Por favor no pienses que esta es una charla o escrito más sobre motivación y positivismo del estilo: “Quiérete a ti mismo!” o “Ánimo! tu puedes!… todo está en tu cabeza”, porque no es así. Personalmente pienso que a veces, despertarse, salir de la cama y salir al mundo a conquistarlo no es tan fácil como dicen algunos…o por lo menos no he conocido el primer caso que haya sido así. No es siempre tan sencillo abrir los ojos en la mañana y salir de la cama con ánimo y pensando que todo va a salir bien. O por lo menos, esa no ha sido mi experiencia.

Luego de escuchar varios de estos casos, me decidí a analizar y ver que hay varios pensamientos y creencias en común, en esta brecha que percibimos entre nosotros y nuestros sueños:

  • “A mi no me va a pasar. El éxito es para gente con suerte”: Con frecuencia sentimos que las cosas buenas que le pasan a la gente, les pasan a ellos, pero no a nosotros. En el fondo, sentimos una vocecita, un poco pesimista, que nos hace sentir como sujetos sin suerte a los que el éxito y la dicha nos ha dejado a un lado del camino; cuando en realidad, la única diferencia entre aquellas personas y tu, es que ellos decidieron ignorar a esta vocecita interna.
  • “No soy tan bueno. He visto muchos mejores que yo”: Además, desde chicos vamos construyendo a otro personaje dentro de nosotros que nos va comparando con todos los demás y al cual le encanta sabotear y descalificar nuestro esfuerzo y trabajo. La realidad es que todos tenemos como mínimo un talento. Tal vez es cuestión de explorar qué es lo que realmente te apasiona, qué es lo que te mueve las fibras del corazón y que te hace sentir como si pudieses hacer eso el 100% del tiempo y no te aburrirías.
  • “Hacerlo toma demasiado tiempo y eso es precisamente lo que no tengo”: La falta de tiempo es la excusa que escuchamos con más frecuencia cuando alguien: o no tiene ganas de hacerlo o tiene miedo. Si esta es tu excusa pregúntate a ti mismo: ¿es posible que no tenga 30 minutos diarios para la persona más importante en mi vida?, es decir… ¿tú?. 30 minutos diarios para nutrir tu sueño, no te va a afectar tu vida, pero en cambio si te la puede cambiar para siempre!

Ahora, así como he escuchado muchos sueños frustrados, también he tenido la fortuna de conocer muchos otros que lo han logrado; que están viviendo sus proyectos día a día como un estilo de vida y que me han inspirado a cumplir los míos.

Analizando y conversando con varias de estas personas, pude identificar qué actitudes y hábitos les han ayudado a hacer la diferencia:

  • Disciplina: en ocasiones, cuando pensamos en disciplina, se nos viene a la mente creencias y sensaciones relacionadas con lo estricto, lo severo, lo duro, lo doloroso, etc. Pero la realidad es que la disciplina tiene un lado muy positivo y agradable. Si pensamos que la disciplina es el arte de hacer de aquello que nos gusta, nos genera placer y que realmente disfrutamos, un hábito diario; tal vez nuestras emociones hacia este concepto puedan tornarse más amables. Lo cierto es que la disciplina es necesaria para asegurar que toda la inspiración y talento que tenemos, se baje a la realidad y se convierta en resultados. Picasso decía: “la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando”.
  • Constancia: “La constancia vence lo que la dicha no alcanza”, dice un refrán popular. La constancia se percibe tediosa o difícil si la proyectamos apegados a una expectativa. Pero si por el contrario, no pensamos en que “tengo que hacerlo todos los días”, sino que simplemente lo tomamos como una meditación diaria, como una posibilidad de darnos el espacio para regalarle a nuestros sueños 30 minutos de trabajo diario TODOS LOS DÍAS, en el día 21, la realidad va  a ser que el hábito ya se habrá instalado en ti y ya no te costará más trabajo hacerlo. Utilizo el término “meditación” porque la constancia se parece a la oración; es el arte de sentarse todos los días a focalizar nuestra atención en algo específico, importante para nosotros, con dedicación, entrega y soltando expectativa.
  • Foco – Centrarse en el “Aquí y ahora”: Continuando con la focalización, este es un hábito que también he encontrado en los emprendedores exitosos. En este sentido, enfocarse quiere decir: Centrarse; soltar cualquier expectativa. Poner la intención de realizar nuestro sueño, mas no aferrarnos al como, cuando y cuánto. Una manera de lograr esto es quitar la atención de esto último y enfocarla en el aquí y ahora. Cuando nos sentemos a trabajar en nuestro proyecto, enfócate solo en ese momento presente, en esa acción o tarea que estás haciendo, en lo bien que se siente ponerle un detalle más a tu obra de arte, sentarte a conversar con tu inspiración, con tus socios, etc. Centrarte en el presente, te permitirá enfocar tu energía en el lugar correcto y gozarte el trabajar en tus metas.
  • Disfrute: y hablando de gozo, una actitud que tienen las personas con éxito es que disfrutan lo que hacen y lo transmiten, se les nota y esto les ayuda a contagiar e inspirar a otros. Esto es algo que no se puede falsear, no se puede imitar. Cuando te gusta lo que haces, se te nota y el mundo lo notará.
  • Pasión: y finalmente… ¿cómo logro disfrutar de lo que hago?… pues cuando le pones corazón!.  Y esto es muy importante. Pregúntate si ¿lo que quieres hacer es algo con lo que serías totalmente feliz así no te diera ni un solo peso de ganancia?. Obviamente sería muy afortunado poder vivir y generar riqueza de lo que nos gusta hacer y es algo coherente con nuestros anhelos y con la abundancia a la que tenemos derecho; no obstante, esta pregunta te ayudará a saber si tus metas realmente vienen del corazón o si son más el resultado de alguna proyección de tu ego. Si el solo hacer y lograr tu sueño, así no te diera ganancias, te haría sonreír y sentirte realizado, entonces ten la seguridad de que estás siendo coherente con tu verdadero SER.

Ahora,  hasta aquí, todo ha sido bastante mental. ¿Qué pasaría si estas actitudes las buscáramos en nuestro cuerpo?. Si al leer esto, sientes que trabajar con tu mente te es suficiente… Felicitaciones!… pero si sientes que tu vocecita interior no siempre es tu mejor coach, y con frecuencia te sabotea tu ánimo emprendedor, entonces sigue con atención estos consejos:

  • Haz ejercicio: hábitos y actitudes como la disciplina, la constancia y el enfocarse en el aquí y ahora, no florecen en un cuerpo quieto, inmóvil, sedentario. La posibilidad de generar entusiasmo, creatividad, rutinas, constancia, perseverancia, tenacidad y disciplina, está almacenada en nuestro cuerpo a través de centros energéticos específicos que se encargan de gestionar estos aspectos de nuestra personalidad. Para activar este tipo de energías necesarias para desplegar estas habilidades mencionadas necesarias para emprender, el ejercicio tipo fitness es nuestro mejor aliado. Explora cuál es el tipo de actividad que más va con tus gustos: bicicleta, correr, crossfit, HIIT training, escalar, natación, kick-boxing, etc. Busca enfocar tu atención y esfuerzo en el abdomen. Nuestro poder personal se almacena allí y por ello, fortalecer nuestro centro corporal, nos permitirá conectarnos con la sensación de poder, entrega y constancia y valor.
  • Establece y sigue rutinas: El cuerpo necesita 21 días seguidos para hacer que un hábito se vuelva automático. Diseña y realiza una rutina diaria; un horario de actividades en el cual dediques 30 minutos a trabajar en tu sueño y 30 minutos en el que también dediques tiempo para hacer ejercicio físico. Una hora diaria dedicada a esto, te cambiará la vida, literalmente.
  • Come bien: Lo que comemos influye directamente en cómo nos sentimos. No te pido que dediques medio día a cocinar ni que hagas dietas estrictas. Solo te recomiendo que busques ingerir un mínimo de 80% de alimentos naturales en el día (frutas, verduras, cereales enteros, hortalizas, frutos secos, etc.). Este tipo de comida te asegurará que no solo tendrás un cuerpo más limpio sino pensamientos más limpios y positivos también, así como un nivel mucho más alto de energía. Créeme.. ¡FUNCIONA!
  • Duerme bien: Cada cuerpo es diferente y cada quien sabe cuánto es el mínimo de horas que debe dormir para despertarse con energía. Intenta dormir un mínimo de 7 horas diarias para asegurarte que tengas suficiente energía durante el día para hacer tu nueva rutina de vida.
  • Haz un plan: Escribe o diseña un plan a corto plazo. Puedes tomar 30 días y planearlos con metas cortas semanales, que sean tangibles y viables de realizar. Escribelas y empieza con un verbo en primera persona. Por ejemplo: “Escribiré 5 ideas de nuevos proyectos esta semana”.
  • Medita: Visualiza. Al despertarte cada mañana, antes que hagas cualquier cosa, dedica 5 minutos a sentarte en tu cama, cerrar los ojos (sentado con los pies en el piso para que no vuelvas a dormirte!) y visualiza tu sueño. Respira profundo e imagina cómo ese sueño va tomando forma y se convierte en una realidad que ya estás viviendo.
  • Y por último… Disfruta!: si lo estás haciendo, ya lo lograste!… Cada día que lo haces, es un día más de éxito que estás sumando a tu vida. El éxito no son los resultados que están allá delante en el futuro; es la posibilidad que te has dado hoy para hacerlo realidad. Punto!

¡Anímate a dejar un comentario o a preguntar lo que quieras!

¡ÉXITOS  Y… MANOS A LA OBRA!

Transitando las crisis emocionales

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Los temas que surgen para escribir estos artículos, siempre emergen de situaciones reales y recientes de la vida real y estas aparecen siempre como una tendencia: varias personas llegan comentando la misma situación o  alguna muy parecida y esta es la manera en la que dejo que el universo mismo sea quien decida los temas y se convierta en la inspiración para escribir estos artículos.

En estos días, ha aparecido el tema de aquellas crisis de tristeza, dolor, incertidumbre. Aquellos momentos en los cuales nos sentimos en un limbo en nuestra vida y que nos hundimos, ahogándonos en huecos, mares de tristeza, de dolor, de angustia, de incertidumbre y desesperanza. Toda luz se apaga a nuestro alrededor y los colores de nuestro mundo se vuelven grises. Bien sea que estemos atravesando por la muerte reciente de algún ser querido, una crisis de pareja, o simplemente “no nos hallamos”; cerramos los ojos y estamos en un punto, en donde nos sentimos paralizados. Por un lado no podemos detener el sentir estas emociones y buscamos desesperadamente cómo dejar de sentirlas y por otro, la posibilidad de dejarnos llevar por ellas nos parece aterrador.

Si bien, ambas opciones existen, mi consejo es mejor seguir la segunda. ¿Por qué?… porque si decidimos anestesiarnos al dolor (¡lo cual es totalmente respetable!. ¡Cada quien maneja sus crisis como puede!), cuando pase el efecto de la anestesia, nos vamos a sentir peor. Sea cual sea la anestesia que elijamos, eventualmente nos encontraremos mirándonos al espejo, contemplando el reflejo del dolor nuevamente ante nosotros.

Así como el mensaje que nos deja la película “Intensamente” (Inside Out), la mejor manera de manejar lo que nos pasa en la vida es viviendo nuestras emociones a medida que aparecen. Aceptarlas y reconocerlas. Ya que son la mejor guía que podemos tener. Las emociones y las crisis están ahí para llevarnos por el camino que debemos transitar y para protegernos. Y en los casos de estas crisis profundas y dolorosas, como nos lo muestra la misma naturaleza: después de la tempestad, viene la calma. Después de la destrucción, renace la vida… y nuestra vida no es la excepción.

Si estás en uno de estos momentos que menciono aquí, quisiera invitarte a hacer el siguiente ejercicio. No sin antes recordarte que cuando estés en crisis, no la tienes que cargar solo/a. Rodéate de personas; tu familia, amigos, pareja, padres, vecinos, personas en el parque, compañeros de trabajo, etc. NO ESTAMOS SOLOS, NI TENEMOS POR QUÉ ESTARLO. También, si sientes que no aguantas más, ¡PIDE AYUDA PROFESIONAL!. No eres ni el primero ni el último que está pasando por dicha situación. Eres humano y como tal, tienes derecho a que te cuiden y te ayuden. Busca a un psicólogo, a un amigo, a un consejero, pero ¡no a un bartender! (¡ojo!…pasa).

Meditación  – Visualización para momentos de crisis profunda e intensa:

Busca un lugar en donde te sientas cómodo en una silla o en el piso, cama o donde te sientas más cómodo. Este ejercicio lo puedes hacer acompañado de alguien que te cuide. Especialmente si sientes que estás muy deprimido, entonces ¡NO LO HAGAS SOLO!

  1. Siéntate cómodo, cierra los ojos y respira profundo.
  2. Conéctate con la emoción que te incomoda o aqueja en este momento. Déjala que surja.
  3. Imagina que le subes el volumen o la intensidad y déjala que aflore en tu rostro, cuerpo. Si sientes ganas de expresarlo con sonidos, palabras, quejidos, gemidos, lágrimas, gruñidos, etc., permítete expresarlo.
  4. Luego respira profundo y sigue sacando de tu cuerpo estas emociones, como si fuesen una sustancia o un objeto que pudieses sacar de tu cuerpo y ponerlo afuera. Si te sirve, puedes visualizar que luego de haber expresado esas emociones, las sacas de tu pecho y vientre como si fuesen un hilo largo y enredado. Imagina que lo vas sacando lentamente con ambas manos y lo vas dejando fuera de ti.
  5. Después, continúa con los ojos cerrados, cómodamente sentado, respira profundo e imagina que eso que sacaste fuera de ti, se convierte en un río. Imagina que el agua va corriendo y que tu estás sentado a la orilla del río de tus emociones contemplándolas, mirándolas, aceptándolas y dejándolas fluir. Estas emociones, no están ya dentro de ti, o por lo menos ya no las sientes con tanta intensidad, sino que están fuera de tu cuerpo y ahora las haz convertido en un río que fluye frente a ti.
  6. Cierra los ojos, recuéstate y siente cómo ese sonido del agua corriendo, te invita a dejarte llevar. Déjate llevar por la corriente que siempre lleva todo a un lugar diferente al que estamos.  Luego, podemos despertar de ese pequeño sueño o estado de relajación, abriendo los ojos y sintiendo que ya amaneció, que la vida continúa y que hoy es otro día, otra oportunidad para que sucedan milagros. Acepta, agradece, perdona.

Si al despertar al día siguiente sientes que sigues en medio de la pesadilla, vuelve a hacerlo todo de nuevo. Imagina que estos momentos son como un proceso de desintoxicación, limpieza y profunda transformación.

Te recuerdo que  este ejercicio NO REEMPLAZA UNA OPINIÓN NI TRATAMIENTO PROFESIONAL. Si sientes que lo que te pasa es más complejo y difícil que la solución que aquí te planteo, cuéntame tu caso y buscaré orientarte de la mejor manera posible de acuerdo a tus necesidades y posibilidades.

¡Besos!, ¡Cariños! y ¡Abrazos! y ¡MUCHO ÁNIMO!