Yo solo quería…

Hoy recibí este escrito de alguien a quien quiero muchísimo y no pude evitar conmoverme. No pude evitar sentir estas palabras dentro de mi piel. Aquí les comparto.

¡Que tengan una excelente semana!

Yo solo quería ser feliz.

Yo solo quería que me dejaran cumplir mis sueños: yo solo quería ser una gran deportista y llegar muy lejos, sin que nadie se atreviera a juzgar qué tan mujer soy.

Yo solo quería divertirme leyendo muchísimos libros. 

Yo solo quería poder soñar con tener una familia, con hijos y un esposo que me aceptara como soy.

Yo solo quería salvar el mundo.

Yo solo quería que la gente que esta sufriendo y quiere abandonar la vida, pudiese encontrar una salida que les motivara a seguir en este mundo.

Yo solo quería que los jóvenes que (como yo), pensaban que no podrían aspirar a nada mejor que esto, supieran que sus vidas podían ser mejor que las de sus padres.

Yo solo quería que todo el mundo que hoy siente que no nació para ser amado, sepa que nacimos para dar y recibir amor de manera infinita.

Yo solo quería que aquellos que no se sienten capaces de mirar a los ojos como yo, pudiésemos vernos y fundirnos en la mirada infinita de aquella persona que sentimos como el cielo mismo.

Yo solo quería que supieran, que no son los únicos…

Yo solo quería que supieran… que no estamos solos. 

La Escritura Como Ejercicio Terapeutico

Con frecuencia pensamos que escribir es un arte propio de cierta élite privilegiada con talentos sobrenaturales, que al enfrentarse a un papel o a una pantalla de computador, le fluyen maravillas en las letras porque simplemente nacieron así… GENIOS. Mas no nos detenemos a pensar que todo el tiempo estamos escribiendo. Si. Lo hacemos en nuestra mente. Nuestra cabeza rara vez se detiene y entra en silencio. Somos testigos de una narrativa interna permanente y si la invitásemos a salir a través de la escritura, nos sorprenderíamos de cuánta genialidad habita en nuestras cabezas todos los días, todo el tiempo mientras habitamos este planeta.

Esta narrativa no solo refleja nuestros pensamientos en una forma lineal. Realmente es el diálogo constante entre todos los personajes que nos habitan. Solo que mientras esta conversación está a nivel del pensamiento, difícilmente podemos ver la interacción entre todos ellos.

Es por esto que en mi experiencia, me he sorprendido que no solo hablar con nuestras partes internas (ejercicios propios de la terapia Gestalt) es positivo, sino que también poner este torrente de ideas en la escritura, puede resultar en un ejercicio interesante en donde nos podemos dar cuenta qué dilemas, emociones e incluso soluciones, quiere develar nuestra más profunda psique.

Para esto no es necesario pensar lo que se va a escribir. Simplemente animarse a tomar el lapiz o la computadora, y dejar salir todas las palabras y frases sin pensar. Eventualmente es válido leer lo que se ha escrito, pero eso sí; no para borrarlo sino para intentar hacerle preguntas a ese personaje que ahí se ha expresado, tales como: ¿qué quisieras que pasara?,  ¿qué necesitarías para no sentirte así?, o simplemente, ¿cómo quisieras sentirte?. Nos sorprenderíamos al ver la capacidad que tenemos de inconscientemente ser nuestro propio consejero y más sabio y honesto terapeuta.

El Sagrado Derecho a Cometer Errores

Siguiendo las señales que me muestran en estos días, hoy amanecí con la intuición de escribir sobre lo que llamo “el sagrado derecho a cometer errores”.

Con frecuencia, desde nuestras “buenas intenciones” sentimos la necesidad de ayudar a los demás. Acudir a ellos y tratar de sanarles o acompañarles a superar sus obstáculos, a sentirse más  acompañados, menos frustrados, etc.  Señalo entre comillas las “buenas intenciones” dado que en muchas de estas ocasiones, las personas a las que consideramos como “necesitadas” en realidad no están pidiendo nuestra ayuda.

Es así como desde nuestro ego, pensamos que somos buenos, compasivos y misericordiosos al ir y ofrecer nuestra ayuda y arreglarle la vida a los demás; cuando en realidad estamos siendo invasivos, pues nadie nos ha pedido la ayuda.

No digo que siempre sea esto cierto. Realmente está en nuestra intuición y en la relación que tengamos con la persona en cuestión, el reconocer si realmente aquella persona necesita nuestra ayuda y hasta qué punto debemos intervenir, y hasta qué punto realmente se trata de nuestro ego queriendo validarnos y buscar algún pretexto para seguir aferrándonos a personas, relaciones o situaciones a las que ya es hora de dejar ir.

Por eso, la próxima vez que sientas la necesidad, el impulso de saltar a socorrer a alguien que ya no está (o nunca ha estado) en tu vida, pregúntate:

Es mi intervención lo que realmente  me está pidiendo esta persona?, Hasta qué punto se trata de su necesidad y no de mi sensación de angustia si no intervengo?, Hasta donde le estoy permitiendo a aquella persona hacerse responsable de su realidad y pedir ayuda? – si intervengo, no estaría quitándole este derecho?

Conectarnos con nuestra verdadera voz, nuestra intuición, nos permitirá poco a poco ir reconociendo qué es realmente lo que necesitamos hacer (o dejar de hacer).

¿Hasta qué punto puedo aceptar que dejar ir es un acto de amor mil veces más grande que invadir al otro ofreciendo mi ayuda?

Laberinto de Emociones en un día cualquiera

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Hoy decidí tomarmelo un poco más personal; voy a escribir en primera persona. Desde el cuadrante superior izquierdo (para los seguidores de Ken Wilber – LOL!!!).

No se qué puedo parecer por fuera pero por dentro, hay días en los que me meto en un remolino de emociones. Todo se nubla, me siento absorbida por un hueco de bruma, niebla, agua turbia y no puedo respirar. Quiero tener el control, poderlo predecir todo, poder tomar la decisión adecuada en el momento perfecto, la opción más segura y beneficiosa para mi y para todos. Pero en el fondo, admito que odio decidir. Son miles de factores que influyen, lo puedo racionalizar y darle una explicación a todo, pero eso no soluciona nada al final.

Me pesa la cabeza, me duele el corazón, la piel, los hombros, siento cada músculo y células cargadas de un voltaje que me tensiona. Dureza, frío, dolor, que se traduce en angustia, zozobra, pesadez y por último… termina en desgano, inacción,  y lo que es peor: desesperanza.

Pero la vida sigue. Conmigo o sin mi.

Así que eventualmente tengo que poder salir de la bruma y hacerle frente a la vida. A aquellos deberes y personas que igual me siguen reclamando que esté. No siempre puedo bajar la persiana y esperar a que me pase.

Pero hoy, tengo conciencia. Soy conciencia plena y compasión conmigo misma, ante todo. Por eso decido encontrarme con la Danza, entregándome a la diosa, logro transitar el remolino, confiar en lo que soy, en el Ser. Confío, me entrego, navego, transito, contemplo, compasivamente y amorosamente… salgo del trance, me conecto de nuevo con la vida, con el mundo, con el milagro del ahora… simplemente RECUERDO.

Abro los ojos, respiro, tomo agua… y poco a poco me vuelvo a conectar con el mundo exterior. Salgo a la calle y me doy cuenta que amaneció y la tormenta ya pasó y desde aquí… todo se ve y se siente más claro, calmado y más nítido. Es la sensación de la PAZ.

La Danza Primal, me permite sacar lo mejor de mi… cómo lo hace? NO TENGO NI IDEA ni pretendo tenerla.

Feliz Fin de Semana.

 

El Cuerpo que Habitamos: Mundos que Creamos y Mundos que Cerramos

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A través de nuetro cuerpo podemos cerrar mundos o abrirlos. Los mundos y las nuevas realidades que queremos crear no están afuera… están en nuestro cuerpo y es allí donde cerramos o nos damos la oportunidad de crearlas para vivir más plenamente.

Para comenzar, me gustaría invitarte a que te hicieras las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es tu cuerpo?
  • ¿Quién es?
  • ¿Le has preguntado qué quiere?
  • ¿Qué piensa tu cuerpo de ti?

Estas preguntas nos hablan un poco de cómo está tu relación con tu propio cuerpo. Qué tanto lo escuchas, qué tanto le reconoces su esfuerzo de sostenerte, de ayudarte, de permitirte sentir, pensar, hacer, abrazar…

Nuestro cuerpo es más que un contenedor de órganos, es más que un sistema que hace catabolismo y anabolismo y sirve para más que sostener tu cabeza, llevarte a donde quieras, para hablar, para dormir, comer, etc. Es más que la casa donde habitas.

Vivimos en una cultura que ha privilegiado al pensamiento racional cientificista; en donde validamos todo aquello que podemos medir, cuantificar y comprobar a través de los sentidos. Le otorgamos valores de verdad a todo aquellos fenómenos y situaciones que pueden ser validadas a través de los estándares científicos. Esto nos ha llevado, entre otros factores, a desconocer al cuerpo como un contenedor y creador de experiencias y sentido de vida. Pensar que el cuerpo puede contener y generar experiencias de vida en sí mismo, que no sean explicables y medibles a través de la medicina y la ciencia tradicional, es una idea que puede sonar ilógico y hasta con cierto tinte de “esotérico”; llegando a generar escepticismo hacia ella. Todo aquello que se enmarque en lo subjetivo, tendemos a descartarlo por carecer de validez científica, pero la realidad es que lo que sentimos  (la sensación de vacío, la falta de sentido, entre otras cosas), no dejan de ser reales por el simple hecho que no las podamos cuantificar o validar.

Hemos crecido en una cultura que nos ha llevado a desconectarnos del cuerpo en el que nacemos; creyendo que nuestro “Ser” está metido en la cabeza y que es el resultado de procesos neuro-fisiológicos del sistema nervioso, y que es ahí, en nuestro cerebro, que se genera y que somos el resultado de nuestros pensamientos, ideas y estados emocionales. Vivimos en una cultura altamente racional a tal punto que hemos crecido para creernos que somos lo que pensamos. Creemos que la realidad externa es como la ve nuestra mente.

Para ayudarnos a comprender mejor la relación que instintivamente tenemos con nuestro cuerpo, la Psicología Transpersonal, se ha dedicado a investigar y a recuperar saberes ancestrales sobre nuestro cuerpo para integrarlos en metodologías, enfoques y técnicas terapéuticas que nos permitan sanar y abrirnos hacia una vida más plena y feliz. Este trabajo de la Psicología Transpersonal, ha descubierto que iniciar un viaje de exploración interior a través del cuerpo, nos permite entrar en nuestra propia historia y desde esta, generar transformaciones a niveles muy profundos.

Para entender esta relación  entre el cuerpo y quienes somos, miremos más específicamente lo siguiente: observa en tu caso, qué movimientos, comportamientos o gestos te cuestan más trabajo hacer en tu diario vivir?. Detente un momento y analiza cómo estos movimientos o gestos que sientes se te dificultan, están ligados a pensamientos y creencias que tienes sobre ti mismo y los demás. Así mismo, de pronto incluso puedes llegar a observar que aquellos movimientos y pensamientos hace que afloren ciertas emociones incómodas también.  Hasta este punto, podemos ver cómo aquello que sentimos que nos cuesta trabajo expresar y/o hacer en la vida, está ligado a una emoción – pensamiento – movimiento  que tenemos bloqueado en el cuerpo. Es por ello que desde nuestro enfoque, recuperamos el saber sobre nuestro cuerpo para abrir mundos y posibilidades de acción en nuestra vida, de los cuales hasta ahora nos hemos privado de desplegar.

Abrazar, sonreír a carcajadas, caminar sensualmente, gozarnos y cantar en un concierto, bailar toda la noche, inspirarnos a salir al mundo a poner en práctica nuestros locos proyectos y defender lo que creemos, ayudar al otro, pedir ayuda; son todos ejemplos de comportamientos que muchas veces no nos atrevemos a hacer porque no sabemos cómo y la verdad es que nuestro cuerpo sí lo sabe y no le damos la oportunidad. La Danza Primal nos permite aprender a hacer estas cosas, que sentimos que nos cuestan en la vida:  sacar la versión más valiente, más cariñosa, más compasiva, más pacífica, más creativa, más guerrera, más sabia, más sensual, etc., de nosotros mismos.

Pensemos en por ejemplo María*, quien se considera una mujer tímida y que le cuesta trabajo socializar, emprender y hablar en público. María quisiera cambiar esto de ella misma; poder sentirse más segura, ser más extrovertida y confiar más en ella misma para iniciar su propio negocio e independizarse profesionalmente. Cuando Maria se observa a ella misma, se da cuenta que camina con hombros caídos, la mirada baja con pasos suaves. Al trabajar con ella desde la sabiduría de su propio cuerpo, exploramos a través de la Danza Primal, la posibilidad de reconectarse con su capacidad de ser más extrovertida, sentirse más segura y confiada en sí misma, desde su propio cuerpo, pudiendo además acceder a estados emocionales y contenidos de los cuales se dio cuenta necesitaba sanar y procesar para poder conectarse con esa versión más independiente y segura de sí misma.

En ocasiones escucho a las personas hablar de sí mismas, como seres con limitaciones en talentos: “yo no nací para bailar”, “soy muy torpe para inventar o diseñar cosas”. Cuando en realidad no es que nacieron sin habilidades para ello, sino que tienen ciertas creencias o paradigmas creados en su mente, que no les han permitido acceder a estas habilidades en su cuerpo, reconocerlas y apropiarse de ellas.

En este orden de ideas, a través de nuetro cuerpo podemos cerrar mundos o abrirlos. Los mundos y las nuevas realidades que queremos crear no están afuera… están en nuestro cuerpo y es allí donde cerramos o nos damos la oportunidad de crearlas para vivir más plenamente.

*Los nombres reales son protegidos por confidencialidad.

 

 

¿Cuál es la brecha entre tú y tus sueños?

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¿En ocasiones te encuentras a ti mismo fantaseando con aquel proyecto o sueño que siempre quisiste hacer y que nunca lograste?… si es así, continúa leyendo porque esto te puede servir:

Por estos días me ha llamado la atención cuántos sueños no realizados he escuchado, cuántos anhelos y metas no cumplidas hay allí afuera en el mundo. Es por esto que decidí escribir un poco sobre este tema hoy viernes. Para que si te animas a ponerlo en práctica después de leerlo, puedas iniciar este mismo lunes!.

Por favor no pienses que esta es una charla o escrito más sobre motivación y positivismo del estilo: “Quiérete a ti mismo!” o “Ánimo! tu puedes!… todo está en tu cabeza”, porque no es así. Personalmente pienso que a veces, despertarse, salir de la cama y salir al mundo a conquistarlo no es tan fácil como dicen algunos…o por lo menos no he conocido el primer caso que haya sido así. No es siempre tan sencillo abrir los ojos en la mañana y salir de la cama con ánimo y pensando que todo va a salir bien. O por lo menos, esa no ha sido mi experiencia.

Luego de escuchar varios de estos casos, me decidí a analizar y ver que hay varios pensamientos y creencias en común, en esta brecha que percibimos entre nosotros y nuestros sueños:

  • “A mi no me va a pasar. El éxito es para gente con suerte”: Con frecuencia sentimos que las cosas buenas que le pasan a la gente, les pasan a ellos, pero no a nosotros. En el fondo, sentimos una vocecita, un poco pesimista, que nos hace sentir como sujetos sin suerte a los que el éxito y la dicha nos ha dejado a un lado del camino; cuando en realidad, la única diferencia entre aquellas personas y tu, es que ellos decidieron ignorar a esta vocecita interna.
  • “No soy tan bueno. He visto muchos mejores que yo”: Además, desde chicos vamos construyendo a otro personaje dentro de nosotros que nos va comparando con todos los demás y al cual le encanta sabotear y descalificar nuestro esfuerzo y trabajo. La realidad es que todos tenemos como mínimo un talento. Tal vez es cuestión de explorar qué es lo que realmente te apasiona, qué es lo que te mueve las fibras del corazón y que te hace sentir como si pudieses hacer eso el 100% del tiempo y no te aburrirías.
  • “Hacerlo toma demasiado tiempo y eso es precisamente lo que no tengo”: La falta de tiempo es la excusa que escuchamos con más frecuencia cuando alguien: o no tiene ganas de hacerlo o tiene miedo. Si esta es tu excusa pregúntate a ti mismo: ¿es posible que no tenga 30 minutos diarios para la persona más importante en mi vida?, es decir… ¿tú?. 30 minutos diarios para nutrir tu sueño, no te va a afectar tu vida, pero en cambio si te la puede cambiar para siempre!

Ahora, así como he escuchado muchos sueños frustrados, también he tenido la fortuna de conocer muchos otros que lo han logrado; que están viviendo sus proyectos día a día como un estilo de vida y que me han inspirado a cumplir los míos.

Analizando y conversando con varias de estas personas, pude identificar qué actitudes y hábitos les han ayudado a hacer la diferencia:

  • Disciplina: en ocasiones, cuando pensamos en disciplina, se nos viene a la mente creencias y sensaciones relacionadas con lo estricto, lo severo, lo duro, lo doloroso, etc. Pero la realidad es que la disciplina tiene un lado muy positivo y agradable. Si pensamos que la disciplina es el arte de hacer de aquello que nos gusta, nos genera placer y que realmente disfrutamos, un hábito diario; tal vez nuestras emociones hacia este concepto puedan tornarse más amables. Lo cierto es que la disciplina es necesaria para asegurar que toda la inspiración y talento que tenemos, se baje a la realidad y se convierta en resultados. Picasso decía: “la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando”.
  • Constancia: “La constancia vence lo que la dicha no alcanza”, dice un refrán popular. La constancia se percibe tediosa o difícil si la proyectamos apegados a una expectativa. Pero si por el contrario, no pensamos en que “tengo que hacerlo todos los días”, sino que simplemente lo tomamos como una meditación diaria, como una posibilidad de darnos el espacio para regalarle a nuestros sueños 30 minutos de trabajo diario TODOS LOS DÍAS, en el día 21, la realidad va  a ser que el hábito ya se habrá instalado en ti y ya no te costará más trabajo hacerlo. Utilizo el término “meditación” porque la constancia se parece a la oración; es el arte de sentarse todos los días a focalizar nuestra atención en algo específico, importante para nosotros, con dedicación, entrega y soltando expectativa.
  • Foco – Centrarse en el “Aquí y ahora”: Continuando con la focalización, este es un hábito que también he encontrado en los emprendedores exitosos. En este sentido, enfocarse quiere decir: Centrarse; soltar cualquier expectativa. Poner la intención de realizar nuestro sueño, mas no aferrarnos al como, cuando y cuánto. Una manera de lograr esto es quitar la atención de esto último y enfocarla en el aquí y ahora. Cuando nos sentemos a trabajar en nuestro proyecto, enfócate solo en ese momento presente, en esa acción o tarea que estás haciendo, en lo bien que se siente ponerle un detalle más a tu obra de arte, sentarte a conversar con tu inspiración, con tus socios, etc. Centrarte en el presente, te permitirá enfocar tu energía en el lugar correcto y gozarte el trabajar en tus metas.
  • Disfrute: y hablando de gozo, una actitud que tienen las personas con éxito es que disfrutan lo que hacen y lo transmiten, se les nota y esto les ayuda a contagiar e inspirar a otros. Esto es algo que no se puede falsear, no se puede imitar. Cuando te gusta lo que haces, se te nota y el mundo lo notará.
  • Pasión: y finalmente… ¿cómo logro disfrutar de lo que hago?… pues cuando le pones corazón!.  Y esto es muy importante. Pregúntate si ¿lo que quieres hacer es algo con lo que serías totalmente feliz así no te diera ni un solo peso de ganancia?. Obviamente sería muy afortunado poder vivir y generar riqueza de lo que nos gusta hacer y es algo coherente con nuestros anhelos y con la abundancia a la que tenemos derecho; no obstante, esta pregunta te ayudará a saber si tus metas realmente vienen del corazón o si son más el resultado de alguna proyección de tu ego. Si el solo hacer y lograr tu sueño, así no te diera ganancias, te haría sonreír y sentirte realizado, entonces ten la seguridad de que estás siendo coherente con tu verdadero SER.

Ahora,  hasta aquí, todo ha sido bastante mental. ¿Qué pasaría si estas actitudes las buscáramos en nuestro cuerpo?. Si al leer esto, sientes que trabajar con tu mente te es suficiente… Felicitaciones!… pero si sientes que tu vocecita interior no siempre es tu mejor coach, y con frecuencia te sabotea tu ánimo emprendedor, entonces sigue con atención estos consejos:

  • Haz ejercicio: hábitos y actitudes como la disciplina, la constancia y el enfocarse en el aquí y ahora, no florecen en un cuerpo quieto, inmóvil, sedentario. La posibilidad de generar entusiasmo, creatividad, rutinas, constancia, perseverancia, tenacidad y disciplina, está almacenada en nuestro cuerpo a través de centros energéticos específicos que se encargan de gestionar estos aspectos de nuestra personalidad. Para activar este tipo de energías necesarias para desplegar estas habilidades mencionadas necesarias para emprender, el ejercicio tipo fitness es nuestro mejor aliado. Explora cuál es el tipo de actividad que más va con tus gustos: bicicleta, correr, crossfit, HIIT training, escalar, natación, kick-boxing, etc. Busca enfocar tu atención y esfuerzo en el abdomen. Nuestro poder personal se almacena allí y por ello, fortalecer nuestro centro corporal, nos permitirá conectarnos con la sensación de poder, entrega y constancia y valor.
  • Establece y sigue rutinas: El cuerpo necesita 21 días seguidos para hacer que un hábito se vuelva automático. Diseña y realiza una rutina diaria; un horario de actividades en el cual dediques 30 minutos a trabajar en tu sueño y 30 minutos en el que también dediques tiempo para hacer ejercicio físico. Una hora diaria dedicada a esto, te cambiará la vida, literalmente.
  • Come bien: Lo que comemos influye directamente en cómo nos sentimos. No te pido que dediques medio día a cocinar ni que hagas dietas estrictas. Solo te recomiendo que busques ingerir un mínimo de 80% de alimentos naturales en el día (frutas, verduras, cereales enteros, hortalizas, frutos secos, etc.). Este tipo de comida te asegurará que no solo tendrás un cuerpo más limpio sino pensamientos más limpios y positivos también, así como un nivel mucho más alto de energía. Créeme.. ¡FUNCIONA!
  • Duerme bien: Cada cuerpo es diferente y cada quien sabe cuánto es el mínimo de horas que debe dormir para despertarse con energía. Intenta dormir un mínimo de 7 horas diarias para asegurarte que tengas suficiente energía durante el día para hacer tu nueva rutina de vida.
  • Haz un plan: Escribe o diseña un plan a corto plazo. Puedes tomar 30 días y planearlos con metas cortas semanales, que sean tangibles y viables de realizar. Escribelas y empieza con un verbo en primera persona. Por ejemplo: “Escribiré 5 ideas de nuevos proyectos esta semana”.
  • Medita: Visualiza. Al despertarte cada mañana, antes que hagas cualquier cosa, dedica 5 minutos a sentarte en tu cama, cerrar los ojos (sentado con los pies en el piso para que no vuelvas a dormirte!) y visualiza tu sueño. Respira profundo e imagina cómo ese sueño va tomando forma y se convierte en una realidad que ya estás viviendo.
  • Y por último… Disfruta!: si lo estás haciendo, ya lo lograste!… Cada día que lo haces, es un día más de éxito que estás sumando a tu vida. El éxito no son los resultados que están allá delante en el futuro; es la posibilidad que te has dado hoy para hacerlo realidad. Punto!

¡Anímate a dejar un comentario o a preguntar lo que quieras!

¡ÉXITOS  Y… MANOS A LA OBRA!

Transitando las crisis emocionales

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Los temas que surgen para escribir estos artículos, siempre emergen de situaciones reales y recientes de la vida real y estas aparecen siempre como una tendencia: varias personas llegan comentando la misma situación o  alguna muy parecida y esta es la manera en la que dejo que el universo mismo sea quien decida los temas y se convierta en la inspiración para escribir estos artículos.

En estos días, ha aparecido el tema de aquellas crisis de tristeza, dolor, incertidumbre. Aquellos momentos en los cuales nos sentimos en un limbo en nuestra vida y que nos hundimos, ahogándonos en huecos, mares de tristeza, de dolor, de angustia, de incertidumbre y desesperanza. Toda luz se apaga a nuestro alrededor y los colores de nuestro mundo se vuelven grises. Bien sea que estemos atravesando por la muerte reciente de algún ser querido, una crisis de pareja, o simplemente “no nos hallamos”; cerramos los ojos y estamos en un punto, en donde nos sentimos paralizados. Por un lado no podemos detener el sentir estas emociones y buscamos desesperadamente cómo dejar de sentirlas y por otro, la posibilidad de dejarnos llevar por ellas nos parece aterrador.

Si bien, ambas opciones existen, mi consejo es mejor seguir la segunda. ¿Por qué?… porque si decidimos anestesiarnos al dolor (¡lo cual es totalmente respetable!. ¡Cada quien maneja sus crisis como puede!), cuando pase el efecto de la anestesia, nos vamos a sentir peor. Sea cual sea la anestesia que elijamos, eventualmente nos encontraremos mirándonos al espejo, contemplando el reflejo del dolor nuevamente ante nosotros.

Así como el mensaje que nos deja la película “Intensamente” (Inside Out), la mejor manera de manejar lo que nos pasa en la vida es viviendo nuestras emociones a medida que aparecen. Aceptarlas y reconocerlas. Ya que son la mejor guía que podemos tener. Las emociones y las crisis están ahí para llevarnos por el camino que debemos transitar y para protegernos. Y en los casos de estas crisis profundas y dolorosas, como nos lo muestra la misma naturaleza: después de la tempestad, viene la calma. Después de la destrucción, renace la vida… y nuestra vida no es la excepción.

Si estás en uno de estos momentos que menciono aquí, quisiera invitarte a hacer el siguiente ejercicio. No sin antes recordarte que cuando estés en crisis, no la tienes que cargar solo/a. Rodéate de personas; tu familia, amigos, pareja, padres, vecinos, personas en el parque, compañeros de trabajo, etc. NO ESTAMOS SOLOS, NI TENEMOS POR QUÉ ESTARLO. También, si sientes que no aguantas más, ¡PIDE AYUDA PROFESIONAL!. No eres ni el primero ni el último que está pasando por dicha situación. Eres humano y como tal, tienes derecho a que te cuiden y te ayuden. Busca a un psicólogo, a un amigo, a un consejero, pero ¡no a un bartender! (¡ojo!…pasa).

Meditación  – Visualización para momentos de crisis profunda e intensa:

Busca un lugar en donde te sientas cómodo en una silla o en el piso, cama o donde te sientas más cómodo. Este ejercicio lo puedes hacer acompañado de alguien que te cuide. Especialmente si sientes que estás muy deprimido, entonces ¡NO LO HAGAS SOLO!

  1. Siéntate cómodo, cierra los ojos y respira profundo.
  2. Conéctate con la emoción que te incomoda o aqueja en este momento. Déjala que surja.
  3. Imagina que le subes el volumen o la intensidad y déjala que aflore en tu rostro, cuerpo. Si sientes ganas de expresarlo con sonidos, palabras, quejidos, gemidos, lágrimas, gruñidos, etc., permítete expresarlo.
  4. Luego respira profundo y sigue sacando de tu cuerpo estas emociones, como si fuesen una sustancia o un objeto que pudieses sacar de tu cuerpo y ponerlo afuera. Si te sirve, puedes visualizar que luego de haber expresado esas emociones, las sacas de tu pecho y vientre como si fuesen un hilo largo y enredado. Imagina que lo vas sacando lentamente con ambas manos y lo vas dejando fuera de ti.
  5. Después, continúa con los ojos cerrados, cómodamente sentado, respira profundo e imagina que eso que sacaste fuera de ti, se convierte en un río. Imagina que el agua va corriendo y que tu estás sentado a la orilla del río de tus emociones contemplándolas, mirándolas, aceptándolas y dejándolas fluir. Estas emociones, no están ya dentro de ti, o por lo menos ya no las sientes con tanta intensidad, sino que están fuera de tu cuerpo y ahora las haz convertido en un río que fluye frente a ti.
  6. Cierra los ojos, recuéstate y siente cómo ese sonido del agua corriendo, te invita a dejarte llevar. Déjate llevar por la corriente que siempre lleva todo a un lugar diferente al que estamos.  Luego, podemos despertar de ese pequeño sueño o estado de relajación, abriendo los ojos y sintiendo que ya amaneció, que la vida continúa y que hoy es otro día, otra oportunidad para que sucedan milagros. Acepta, agradece, perdona.

Si al despertar al día siguiente sientes que sigues en medio de la pesadilla, vuelve a hacerlo todo de nuevo. Imagina que estos momentos son como un proceso de desintoxicación, limpieza y profunda transformación.

Te recuerdo que  este ejercicio NO REEMPLAZA UNA OPINIÓN NI TRATAMIENTO PROFESIONAL. Si sientes que lo que te pasa es más complejo y difícil que la solución que aquí te planteo, cuéntame tu caso y buscaré orientarte de la mejor manera posible de acuerdo a tus necesidades y posibilidades.

¡Besos!, ¡Cariños! y ¡Abrazos! y ¡MUCHO ÁNIMO!