Laberinto de Emociones en un día cualquiera

c02d6446baf0e0213582212aa3a49105

Hoy decidí tomarmelo un poco más personal; voy a escribir en primera persona. Desde el cuadrante superior izquierdo (para los seguidores de Ken Wilber – LOL!!!).

No se qué puedo parecer por fuera pero por dentro, hay días en los que me meto en un remolino de emociones. Todo se nubla, me siento absorbida por un hueco de bruma, niebla, agua turbia y no puedo respirar. Quiero tener el control, poderlo predecir todo, poder tomar la decisión adecuada en el momento perfecto, la opción más segura y beneficiosa para mi y para todos. Pero en el fondo, admito que odio decidir. Son miles de factores que influyen, lo puedo racionalizar y darle una explicación a todo, pero eso no soluciona nada al final.

Me pesa la cabeza, me duele el corazón, la piel, los hombros, siento cada músculo y células cargadas de un voltaje que me tensiona. Dureza, frío, dolor, que se traduce en angustia, zozobra, pesadez y por último… termina en desgano, inacción,  y lo que es peor: desesperanza.

Pero la vida sigue. Conmigo o sin mi.

Así que eventualmente tengo que poder salir de la bruma y hacerle frente a la vida. A aquellos deberes y personas que igual me siguen reclamando que esté. No siempre puedo bajar la persiana y esperar a que me pase.

Pero hoy, tengo conciencia. Soy conciencia plena y compasión conmigo misma, ante todo. Por eso decido encontrarme con la Danza, entregándome a la diosa, logro transitar el remolino, confiar en lo que soy, en el Ser. Confío, me entrego, navego, transito, contemplo, compasivamente y amorosamente… salgo del trance, me conecto de nuevo con la vida, con el mundo, con el milagro del ahora… simplemente RECUERDO.

Abro los ojos, respiro, tomo agua… y poco a poco me vuelvo a conectar con el mundo exterior. Salgo a la calle y me doy cuenta que amaneció y la tormenta ya pasó y desde aquí… todo se ve y se siente más claro, calmado y más nítido. Es la sensación de la PAZ.

La Danza Primal, me permite sacar lo mejor de mi… cómo lo hace? NO TENGO NI IDEA ni pretendo tenerla.

Feliz Fin de Semana.

 

Nuestros Siete Super Poderes

1443699036_252703_1443701419_noticia_normal

Si te interesa conocer más sobre la Danza Primal o el modelo de las Interacciones Primordiales de Daniel Taroppio, este artículo y los próximos que le seguirán a este te pueden interesar. 

En la última entrada expliqué brevemente cómo nuestro cuerpo tiene mucho o todo que ver con nuestra manera de Ser y Estar en el mundo (ver El Cuerpo que Habitamos: Mundos que Creamos y Mundos que Cerramos).  Somos uno con nuestro cuerpo; nuestros pensamientos, emociones, acciones, sueños… son uno con nuestro cuerpo este es más que el hogar que habitamos en este mundo.

La conexión mente-cuerpo se da a través de 7 centros energéticos localizados en nuestro cuerpo. En cada uno de estos centros, se concentra o maneja un determinado tipo de energía responsable del funcionamiento de algún órgano o sistema a nivel fisiológico y de algún aspecto de nuestra personalidad. Es todo uno. Haz de cuenta que se trata de un solo mecanismo y proceso: emotivo-fisiológico-comportamental. El cuerpo es uno con nuestras emociones, pensamientos y acciones.

full-chakra

  1. Capacidad de Confianza Básica: Se ubica a la base de la columna, a la altura del perineo e irriga de energía desde las piernas hasta la planta de los pies. Su elemento es la tierra. Este centro energético constituye nuestras raíces con el mundo, con la tierra y de esta absorbemos esta conexión con ella. Los aspectos de nosotros de los que se encarga de administrar, tienen que ver con nuestra posibilidad de confiar y aceptar la incertidumbre, comprender que este universo es nuestro hogar y afianzarnos en la certeza de que somos parte de este. Así mismo tiene que ver con nuestra identidad, con nuestra asertividad, la capacidad de decir No, el reconocer nuestras necesidades y la capacidad de salir al mundo y tomar lo que necesitamos.  Esta capacidad de Confianza Básica, administra energías más primarias y que están íntimamente ligada con nuestra supervivencia.
  2. Capacidad de Gozo y Éxtasis: Está localizada a la altura de la pelvis y su elemento es el agua. Esta capacidad administra aquellas energías que se encargan de permitirnos abrirnos a la vida en la experiencia del gozo y el éxtasis que implica estar en ella. “Cuando logramos salir de la trampa cultural que define la vida como una batalla perpetua, el Universo entero se abre ante nosotros como un  horizonte ilimitado. Desde allí comenzamos a percibir que nuestra existencia no es un problema a resolver sino un juego que disfrutar”*.
  3. Capacidad Emotiva y Poder Personal: Se ubica a la altura del abdomen, unos cuantos centímetros arriba del ombligo, en lo que los hindúes llaman “plexo solar” y su elemento es el fuego. Esta capacidad se encarga del manejo de las emociones en nosotros y de la acción consecuente; la posibilidad de reconocer nuestras emociones, procesarlas de acuerdo a una inteligencia emocional y generar una acción consecuente con estas, respetando nuestros valores, principios y la integridad de los otros.
  4. Capacidad Afectiva: Se trata de nuestro corazón. Este centro energético se ubica en nuestro pecho a la altura del corazón, irriga de energía el pecho en general, los hombros y los brazos hasta las manos. Su elemento es el aire. Se trata del manejo de nuestros afectos, de nuestra capacidad de dar y recibir amor. Es el centro del cual emana la más pura expresión de amor humano y divino que mueve al universo.
  5. Capacidad de Expresión e Inteligencia Creadora: Se localiza a la altura de nuestra garganta y su elemento es el espacio o éter. Esta capacidad se encarga de nuestra posibilidad de expresar hacia fuera, la percepción del mundo externo que nos creamos internamente. Mediante este centro ordenamos y expresamos nuestro pensamiento, lográndolo incluso hacer a través de una manera creativa. En síntesis, se encarga de nuestra posibilidad de expresarnos y de desplegar nuestras destrezas de manera creativa en la vida.
  6. Capacidad Intuitiva:  En el cuerpo se ubica a la altura del entrecejo y su elemento es la luz. Esta capacidad se relaciona con el concepto del “tercer ojo” y representa nuestro maestro o guía interior. En este centro se concentran las energías que se encargan de desplegar la sabiduría contenida en nuestra especie desde hace millones de años y que nos permite acceder a ella a través de nuestra intuición o mente sabía.
  7. Capacidad de Trascendencia:  Esta última capacidad se ubica a la altura de la coronilla y su elemento es la conciencia o la Gran Mente. Tiene que ver con nuestra inherente posibilidad de reconocernos como seres espirituales más allá de nuestro cuerpo, de lo físico, de la materia. Tiene que ver con nuestra vida espiritual y esa sensación de ser parte y estar conectados con ese “algo” superior, con algo que va más allá de lo que podemos explicar  pero que a la vez nos constituye.

Si has practicado Danza Primal, o estás interesado en hacerlo, los próximos 7 artículos en donde se explicarán en profundidad cada una de estas capacidades y sus implicaciones en nuestra vida, te van a interesar mucho. Te serán de utilidad para ir procesando junto con tu experiencia corporal, la vivencia terapéutica de exploración y transformación que te brinda esta técnica.

Si deseas recibirlos dale click en “seguir” a este blog o escríbeme en la sección ¡Hablemos!.

¡Buena Suerte y Buena Práctica!

* (El Vínculo Primordial, Daniel Taroppio.  Ediciones Continente. Pág. 250)

El Cuerpo que Habitamos: Mundos que Creamos y Mundos que Cerramos

abrazo1

A través de nuetro cuerpo podemos cerrar mundos o abrirlos. Los mundos y las nuevas realidades que queremos crear no están afuera… están en nuestro cuerpo y es allí donde cerramos o nos damos la oportunidad de crearlas para vivir más plenamente.

Para comenzar, me gustaría invitarte a que te hicieras las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es tu cuerpo?
  • ¿Quién es?
  • ¿Le has preguntado qué quiere?
  • ¿Qué piensa tu cuerpo de ti?

Estas preguntas nos hablan un poco de cómo está tu relación con tu propio cuerpo. Qué tanto lo escuchas, qué tanto le reconoces su esfuerzo de sostenerte, de ayudarte, de permitirte sentir, pensar, hacer, abrazar…

Nuestro cuerpo es más que un contenedor de órganos, es más que un sistema que hace catabolismo y anabolismo y sirve para más que sostener tu cabeza, llevarte a donde quieras, para hablar, para dormir, comer, etc. Es más que la casa donde habitas.

Vivimos en una cultura que ha privilegiado al pensamiento racional cientificista; en donde validamos todo aquello que podemos medir, cuantificar y comprobar a través de los sentidos. Le otorgamos valores de verdad a todo aquellos fenómenos y situaciones que pueden ser validadas a través de los estándares científicos. Esto nos ha llevado, entre otros factores, a desconocer al cuerpo como un contenedor y creador de experiencias y sentido de vida. Pensar que el cuerpo puede contener y generar experiencias de vida en sí mismo, que no sean explicables y medibles a través de la medicina y la ciencia tradicional, es una idea que puede sonar ilógico y hasta con cierto tinte de “esotérico”; llegando a generar escepticismo hacia ella. Todo aquello que se enmarque en lo subjetivo, tendemos a descartarlo por carecer de validez científica, pero la realidad es que lo que sentimos  (la sensación de vacío, la falta de sentido, entre otras cosas), no dejan de ser reales por el simple hecho que no las podamos cuantificar o validar.

Hemos crecido en una cultura que nos ha llevado a desconectarnos del cuerpo en el que nacemos; creyendo que nuestro “Ser” está metido en la cabeza y que es el resultado de procesos neuro-fisiológicos del sistema nervioso, y que es ahí, en nuestro cerebro, que se genera y que somos el resultado de nuestros pensamientos, ideas y estados emocionales. Vivimos en una cultura altamente racional a tal punto que hemos crecido para creernos que somos lo que pensamos. Creemos que la realidad externa es como la ve nuestra mente.

Para ayudarnos a comprender mejor la relación que instintivamente tenemos con nuestro cuerpo, la Psicología Transpersonal, se ha dedicado a investigar y a recuperar saberes ancestrales sobre nuestro cuerpo para integrarlos en metodologías, enfoques y técnicas terapéuticas que nos permitan sanar y abrirnos hacia una vida más plena y feliz. Este trabajo de la Psicología Transpersonal, ha descubierto que iniciar un viaje de exploración interior a través del cuerpo, nos permite entrar en nuestra propia historia y desde esta, generar transformaciones a niveles muy profundos.

Para entender esta relación  entre el cuerpo y quienes somos, miremos más específicamente lo siguiente: observa en tu caso, qué movimientos, comportamientos o gestos te cuestan más trabajo hacer en tu diario vivir?. Detente un momento y analiza cómo estos movimientos o gestos que sientes se te dificultan, están ligados a pensamientos y creencias que tienes sobre ti mismo y los demás. Así mismo, de pronto incluso puedes llegar a observar que aquellos movimientos y pensamientos hace que afloren ciertas emociones incómodas también.  Hasta este punto, podemos ver cómo aquello que sentimos que nos cuesta trabajo expresar y/o hacer en la vida, está ligado a una emoción – pensamiento – movimiento  que tenemos bloqueado en el cuerpo. Es por ello que desde nuestro enfoque, recuperamos el saber sobre nuestro cuerpo para abrir mundos y posibilidades de acción en nuestra vida, de los cuales hasta ahora nos hemos privado de desplegar.

Abrazar, sonreír a carcajadas, caminar sensualmente, gozarnos y cantar en un concierto, bailar toda la noche, inspirarnos a salir al mundo a poner en práctica nuestros locos proyectos y defender lo que creemos, ayudar al otro, pedir ayuda; son todos ejemplos de comportamientos que muchas veces no nos atrevemos a hacer porque no sabemos cómo y la verdad es que nuestro cuerpo sí lo sabe y no le damos la oportunidad. La Danza Primal nos permite aprender a hacer estas cosas, que sentimos que nos cuestan en la vida:  sacar la versión más valiente, más cariñosa, más compasiva, más pacífica, más creativa, más guerrera, más sabia, más sensual, etc., de nosotros mismos.

Pensemos en por ejemplo María*, quien se considera una mujer tímida y que le cuesta trabajo socializar, emprender y hablar en público. María quisiera cambiar esto de ella misma; poder sentirse más segura, ser más extrovertida y confiar más en ella misma para iniciar su propio negocio e independizarse profesionalmente. Cuando Maria se observa a ella misma, se da cuenta que camina con hombros caídos, la mirada baja con pasos suaves. Al trabajar con ella desde la sabiduría de su propio cuerpo, exploramos a través de la Danza Primal, la posibilidad de reconectarse con su capacidad de ser más extrovertida, sentirse más segura y confiada en sí misma, desde su propio cuerpo, pudiendo además acceder a estados emocionales y contenidos de los cuales se dio cuenta necesitaba sanar y procesar para poder conectarse con esa versión más independiente y segura de sí misma.

En ocasiones escucho a las personas hablar de sí mismas, como seres con limitaciones en talentos: “yo no nací para bailar”, “soy muy torpe para inventar o diseñar cosas”. Cuando en realidad no es que nacieron sin habilidades para ello, sino que tienen ciertas creencias o paradigmas creados en su mente, que no les han permitido acceder a estas habilidades en su cuerpo, reconocerlas y apropiarse de ellas.

En este orden de ideas, a través de nuetro cuerpo podemos cerrar mundos o abrirlos. Los mundos y las nuevas realidades que queremos crear no están afuera… están en nuestro cuerpo y es allí donde cerramos o nos damos la oportunidad de crearlas para vivir más plenamente.

*Los nombres reales son protegidos por confidencialidad.